Estas navidades, mi novio y yo decidimos regalarnos un robot limpiador. Trabajamos lo más grande, vivimos en un piso grande y viejo con una perra que lo ensucia constantemente (angelico, lo hace sin querer), así que, cada cierto tiempo intentamos hacer algo que nos permita ganar tiempo de calidad. Ya hemos comprado un lavavajillas (esto tendrá su propio post) y una Conga porque se supone que la tecnología te hace la vida más fácil, ESO DICEN.

Hubiera sido mas fácil configurarlo con un hechizo chamánico

Seguramente muchos de vosotros encontréis la configuración de estos trastos un proceso fácil e intuitivo. Éste es un aspecto sumamente subjetivo en función de la paciencia que uno tenga. Haced cuentas.

Y los poltergeist

Como creíamos que la configuración había dado sus frutos, nos vinimos arriba y nos atrevimos con la programación. Porque joder, me parece parece un plus que un robot limpie mi casa sin tener que estar yo marcándome un La La Land para esquivarlo. DIGO. Mejor que limpie cuando no estoy en casa. Parecía fácil. ¡El mundo era nuestro!

Pues casi. En la semana tras lo que creímos un intento fructuoso programación, volvíamos a casa encontrándonos al robot varado en sitios inesperados y en días no programados. Brujería.

Nunca lo volvimos a intentar.

La paradoja de limpiar el robot

Luego me encontré con un escollo que no había contemplado, aunque después de tantos años es culpa mía no presuponer unas cuantas cosas de la persona con la que  convivo. Este gif le representa.

Resulta que no me estaba permitido poner el robot sin limpiarlo después de cada barrida. No vaciarlo, no. Limpiarlo. A putofondo (sí, soy de esas que enfatiza con putoloquesea). Limpiarlo desmontando sus cepillos, rodamientos, compartimentos… Una ITV en toda regla. Porque, claro, se podía romper debido a las minas antipersona, clavos y ácido sulfúrico que recoge por toda mi casa y no basta con vaciar el depósito.

¿Sabéis lo que lleva limpiar el robot de esa forma? Os lo diré: exactamente el mismo tiempo que me lleva pasar la mopa por toda la casa. Así que terminamos por no ponerlo al no tener tiempo de limpiarlo. La paradoja hecha tecnología.

Total, que si eliminamos el factor de la programación y la limpieza del robot, nos queda un pisapapeles negro muy caro.

PD: ¿Alguien quiere un robot limpiador? ¡Es muy guay!

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