Inicio » Inicio » Desvaríos » Llegar con una entrada de día y salir con pulsera de abono al Primavera Sound

Llegar con una entrada de día y salir con pulsera de abono al Primavera Sound

Publicado en: Desvaríos | 0

A veces la providencia premia mi atarantamiento. A veces, una cadena de acontecimientos insignificantes, bien combinados, pueden dar lugar a una historia épica. Esta es una de esas historias. Lo es para mi, claro, que fui quien la disfrutó. Para vosotros será simple recochineo o en el mejor de los casos otra de mis pequeñas rendijas abiertas al voyeur. Pero no es mi intención, ni lo uno ni lo otro. Yo lo que quiero es acordarme para siempre y teniendo la memoria que tengo, es mejor que lo escriba ahora que aún lo tengo fresco.

Camino a Barcelona

¿Recordáis mi estancia en preferente en el tren destino Barcelona? Pues me dirigía yo feliz y semi embriagada a disfrutar del que me parece uno de los mejores festivales del panorama nacional (así como igualmente fuera de mi alcance), el Primavera Sound. Después de 5 o 6 años volvía a disfrutar de un festival como mandan los cánones melómanos. Me acompañaba un amigo residente en la ciudad condal, por lo que cuando llegamos a la fantástica guarida que comparte con su novia realizamos los rituales típicos de especímenes que no se han visto en años. Total, que se aproximaba la hora señalada como límite para mi y todavía no habíamos salido de casa.

Vamos a tener que correr una poca

Viendo el panorama, corrimos de estación en estación y gracias a los dioses enlazamos un metro con otro, con lo que llegamos al recinto 10 minutos antes del comienzo del concierto que había motivado mi viaje: Broken Social Scene (aquí la canción con la que abrieron el concierto). Llegando al recinto observamos una abultada cola de los más variopintos personajes, esperando ordenadamente el momento de cambiar su entrada por una pulsera y tarjetas de acceso al recinto. Calculamos que del final al principio de la cola habrían unos 30 minutos fácilmente, un lujo que no nos podíamos permitir. ‘Tira para alante’, me espetó mi amigo sin tan siquiera pararnos a compadecernos. Allá que fuimos. Ignoramos la cola y, al otro lado de la valla, pasamos uno, dos controles de seguridad. En el tercero nos señalaron amablemente la cola donde efectivamente, tendríamos que haber cambiado nuestra pulsera…

No, joder

En situaciones desesperadas…

Tras un momento de pánico observamos que estábamos a la altura del final de la cola (aunque por el lado equivocado), junto a las casetas donde cambian las entradas por pulseras y decidí informar amable y serenamente al guardia que las custodiaba de que no teníamos otro remedio que colarnos a por nuestra pulsera. Podría haberlo intentado con una excusa más elaborada del tipo ”El Director de la CIA me necesita ahí dentro!‘ o directamente con un soborno, pero era una situación de emergencia y ya sabéis que yo bajo presión soy más simple que el mecanismo de un chupete. Y funcionó.

 …medidas desesperadas

Ahora no puede ser, mi jefe está mirando‘, respondió el guardia de seguridad ante mi creciente asombro. GOD BLESS YOU!!! Esa frase había que leerla entre lineas, ¡claramente!

Dejé pasar unos 30 segundos desde ese inocente comentario hasta mi maniobra maestra, la cual debió ser más o menos así, aunque con menos barba y cuero:

La señorita que me puso la pulsera me dejó quedarme mi entrada, la cual ni siquiera miró. Angelica

EPIC win

Después de disfrutar de mi concierto me vi arrastrada hasta el infierno de dobles bombos y ritmos frenéticos de Gojira, que rinden de puta madre en directo pero se conoce que ya no es lo mío, y menos con esa resaca incipiente ya en mi cabeza. Así que en uno de los paseos mentales por mi mundo interior me fijé en que en la pulsera de mi muñeca ponía “ABONO”. Watafak?

Un rápido vistazo a las muñecas de mi alrededor confirmaron mis sospechas: nuestra misión suicida no sólo nos había ahorrado 30 minutos de cola sino que nos había regalado el festival completo.

Fuck yeah

 

Dejar un comentario